El morbo en los medios de comunicaciónPor la rentabilidad económica y en nombre de la audiencia16-nov-2009 María Ogando Bautista
A cualquier espíritu crítico lo que realmente le conmueve ante estos mensajes morbosos no es el contenido en sí, sino el tratamiento dado por los medios de comunicación.
La sociedad actual se caracteriza por el gran desarrollo y la profusión de lo que se conoce con el nombre de medios de comunicación de masas: prensa, radio, televisión e Internet, medios que han adquirido una enorme trascendencia en todos los ámbitos de la vida social. Entre las características comunes que todos los medios de comunicación de masas participan está, en los últimos tiempos, el lugar preeminente que ha alcanzado el morbo en sus contenidos. No hace mucho, la especial atención a todo aquello que resultaba truculento, atroz, cruel o violento quedaba reservada a determinados medios, programas o secciones; pero hoy, ese interés o atracción por lo desagradable se ha adueñado de los mensajes de los “mass media”. Todo en nombre de la audiencia. Debate socialEl tema del morbo y los medios de comunicación de masas es un tema ampliamente debatido y estudiado. Curiosamente la controversia social surge, de manera especial y enérgica, cuando un medio de comunicación exhibe un contenido morboso vetado al resto de los medios. Es entonces cuando las voces que claman por una ética informativa se hacen fuertes; en cambio, cuando la miseria humana puede ser mostrada por todos los medios aparece el silencio. Invocando la utilidad social y en nombre de la audienciaInvocando la utilidad social, se reciben a diario testimonios de mujeres maltratadas, violadas, imágenes de víctimas de guerras, accidentes o catástrofes naturales o entrevistas a familiares que acaban de sufrir la pérdida de un ser querido. Se premian y se encumbran series, programas y profesionales de los medios nutridos por la fuente de lo escandaloso, de las situaciones personales extremas. Todo en nombre de la audiencia. Porque el morbo, considerado una patología social, tiene gran rentabilidad económica, quizás como afirman algunos sociólogos, por la necesidad inherente que tenemos los seres humanos de alimentarlo. Para crear e interpretar adecuadamente un mensaje no basta con conocer el significado de las palabras que lo forman, porque hay muchos aspectos en la creación e interpretación de los mensajes que van más allá del significado denotativo de las palabras. Y cuando el contenido de un mensaje afecta a la dignidad humana se debe poner un muy especial cuidado en la construcción del mismo y no olvidar el hecho aceptado comúnmente como imperativo que la información periodística debe ser ante todo veraz y objetiva. En busca de la verdad y la objetividadSi no se tiene en cuenta el referente del mensaje, si no se profundiza en la realidad circundante del hecho, si en la confección del mensaje no preside un espíritu de respeto y defensa de la verdad, si se ignora, consciente o inconscientemente, la información procedente de todos los actores involucrados en los acontecimientos, si se hace hincapié sólo en algunos detalles, aquellos que resultan más llamativos y alarmantes, y se obvian otros que los contextualizan, se manipula la información. Porque la subjetividad en la presentación de un suceso no sólo se manifiesta en la redacción o presentación del mensaje y en el uso de elementos de código paralingüístico, sino también en la selección de la información, silenciando determinados hechos o amplificando otros. Todos estos recursos son artificios semióticos sutiles para orientar persuasivamente la información. Y así el destinatario menos crítico, al no poder verificar la información recibida, acepta plenamente la autenticidad y la objetividad de lo comunicado, de forma que llega a interpretar el mensaje de forma errónea, considerando como única verdad la versión parcial que le proporcionan los medios. FinalidadCabría preguntarse qué se esconde detrás de esta banalización de la vida humana ¿Todo vale en nombre de la audiencia? Si es así, la finalidad práctica del morbo en los “mass media” es meramente mercantil. La dignidad humana se convierte en otro producto de nuestra sociedad de consumo susceptible de ser comprada o vendida. Al mismo tiempo, los medios de comunicación de masas son también agentes productores y difusores de ideología y gracias al tratamiento banal de sufrimiento crean con sus mensajes multitud de mitos e imágenes estereotipadas y los extienden por doquier contribuyendo a justificar la violencia en su acepción más amplia. ConclusiónComunicar significa también compartir y sentir junto a los demás. Pero cuando los medios ocultan o falsean mensajes especialmente sensibles al espíritu humano en nombre de la audiencia, la información se convierte en mercancía y, por tanto, los medios de comunicación se transforman en medios que comercializan y venden la dignidad como espectáculo.
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